A no ser que el plan de Keiko
Fujimori sea uno super elaborado, estratégico, ultra secreto y superior a
cualquier inteligencia artificial, solo esas condiciones nos llevarían a
concluir que no hay otra razón por el cual haya cometido dos errores graves, de
los muchos, en la busca de la presidencia. El primero impidió su triunfo hace
cinco años y le asestó la tercera derrota, cuando estaba a punto. El error
con PPK y Pedro Castillo, el domingo 7 sabremos cuán grave fue este último. Pueda
que le impida otra vez la victoria, a no ser que ese es su plan, porque
trabajar mucho cansa y a otros les resulta desconocido el trabajo.
El primer error de PPK impidió su victoria el 2021, el segundo recién lo veremos - Composición: IA
Por Yonel Rosales
El primer error. El fujimorismo fue
in crescendo tras superar la desgracia de la caída de Alberto Fujimori, en cada
elección aumentó su cuota de poder en el congreso. Ya era inminente que en
cualquiera de esos se hacía del preciado poder de la presidencia para reivindicar
a su padre, el condenado por ladrón y asesino. De allí que, en el 2016 logró el
sorprendente número de 73 congresistas fujimoristas. Pero como ya todos
sabemos, no soportó la derrota, denunció fraude y en vez de usar ese poder para
el bien del país y apoyar el gobierno de PPK, a quien considero un
fujimorista incomprendido, se dedicó a hostigarlo hasta finalmente lograr su
caída, no obstante, los dos son del mismo sector ideológico. Ambos de
derecha, se apoyaron en las campañas del 2011 y nuevamente en el 2026. Aunque PPK
indultó a su padre, salvándolo de la cárcel irregularmente, a cambio de agradecer
el gesto, Keiko se satisfizo recién con su desplome. Gracias a esa acción,
muchos de sus seguidores y los resignados a votar por el fujimorismo, el 2021
le negaron su respaldo. De no ser porque destruyó a otro fujimorista, Keiko
posiblemente estaría concluyendo su gobierno o estaría enquistada en ello.
El segundo error. Impedir el
gobierno de Pedro Castillo y finalmente vacarlo con los votos de sus aliados,
sobre todo, hostigar el gobierno del profesor rural. Estos hechos son más
cercanos al recuerdo. Keiko no aceptó la derrota, hicieron todo lo posible para
impedir que asuma el cargo. Junto a las torpezas del gobierno castillista,
iban de la mano las trabas con sangre en el ojo de la oposición. A tal punto, parece
increíble, a los cuatro meses de asumido el nuevo gobierno, ya pedía la
vacancia por pequeñeces. Pocos meses después volverían a pedir vacar al
presidente. Solo esperaron algunos días más para que finalmente logren botarlo,
claro, con la ayuda apasionada del propio Castillo Terrones que intentó un
golpe de estado.
A Keiko le correspondía dejar que
el gobierno de Castillo se desgaste por cuenta propia y vaya que el hombre
estaba empedernido en destruirse. El fujimorismo y sus aliados lo
único que tenían que hacer es aplaudirlo, indicarle el camino malintencionado,
quizás una palmadita de ánimo en la espalda, pero no empujarlo bárbaramente.
Pero como ya todos sabemos, el error de Keiko, sus aliados y toda la DBA, fue
discriminarlo, no superar su derrota e intentar la vacancia a la primera, sobredimensionar
a través de sus altavoces (la gran prensa) cada desliz del ejecutivo. Con
esa actitud lograron lo increíble, victimizar al gobierno de un hombre del
campo, que juraba dar la vida por los hombres del campo, pero no pudo comprar
ni el abono para quienes decía luchar.
Aunque Castillo intentó un golpe de
estado, actuó ilegalmente, no obstante, a los hechos del 7 de diciembre televisados
y la revelación de más pruebas, una mayoría de los peruanos está convencido que
el pobre hombre fue una víctima de la malvada Keiko.
A no ser que el plan ultra secreto del fujimorismo y sus aliados haya sido vacar a Castillo, victimizarlo y desgastarlo lo necesario en buscade una revancha fácil, como con su heredero Roberto Sánchez, que ahora carga la mochila pesada del castillismo. A no ser que ese haya sido el plan, no se explica este error o la falta de aprendizaje del antecedente con PPK. O será la hipótesis, muy conocida, que a la señora K no le gusta trabajar y evita ganar, adrede, porque la presidencia demanda esfuerzo. Vivir de la política sin tener que rendir cuentas, lavándose la mano, es más cómodo. Pero los hechos muestran que el fujimorismo es el mismo, pesa su historia, y sus últimos supuestos errores debemos agradecerle a Keiko, para tener presente lo que son e impedir su victoria, al menos el 2021.