¿Alcaldes o pueblos que hacen
historia? Me inclino por lo segundo, no obstante, al título, la gesta es de los
pueblos. Pero, ahora mismo el comentario en los hogares y de seguro de acá a
muchos años será sobre los que pasaron el ridículo. El último, el alcalde
del distrito Miraflores, Carlos Carhuapoma y, hace no mucho, su homólogo José
Caqui de Puños, ambos de la provincia Huamalíes pasan a la historia por lo
protagonizado o por el revuelo que generan. Espera, la lista puede ser larga.
Estamos a poco de elegir a las nuevas autoridades, electores y elegidos piensen
antes de lamentar o pasar a la historia por la vergüenza protagonizada.
Dos alcaldes de Huamalíes destacan por hacer noticia vergonsoza, pero si revisamos la lista hay varios
Por Yonel Rosales
Como
recordarán el alcalde de Puños José Caqui, fue noticia nacional al ser paseado
con su cartelito de “alcalde mentiroso”. Permítanme lucirme: se los dije, se
los advertí. Una persona que ni siquiera vive en el distrito, que quién sabe
con qué arreglos logró cumplir el requisito de residencia mínima de dos años
antes de la elección, que se hizo conocido en base a regalos y gana sus votos
no por ser un profesional reconocido o un buen vecino o sobresaliente
dirigente, iba en busca de recuperar lo invertido, además, las utilidades. Es
llamativo, entre los manifestantes o en contra de Caqui, la mayoría eran los
propios seguidores o fervientes simpatizantes. Hace poco, uno de esos
afiebrados defensores que intentó golpearme y me atacó con una piedra por
grabar las fechorías en una obra, me pidió sentidas disculpas porque todavía no
sabía el tipo de sujeto que era José y me contó de otras amenazas. El tiempo
pone en su sitio las cosas.
Muy
probablemente en Miraflores, sucedió algo similar, sus propios seguidores se
levantaron contra Carlos Carhuapoma, cansados de sus promesas huecas. La gente,
evitando llegar a la violencia, pero buscando expresar su hastío, le puso una
falda al alcalde wirashino. Como si fuera símbolo de degradación, de
humillación, de incapacidad, tratar de hacerlo ver como el peor. Sin
embargo, ¿por qué una vestimenta de mujer tendría que ser humillante? La única
respuesta que se me ocurre es que tenemos una población marcadamente machista.
Bien estaba la primera intención de pasearlo con el burro.
Las mentiras
reiteradas de hombres sin palabra ni honor que cuidar. Muy probablemente sujetos
de uñas largas, capaces de empeñar el alma o el cuerpo por más pesetas,
desencadenan la reacción airada de la población. Aunque a algunos les
resulte contradictorio que sus propios seguidores o quienes votaron por él,
salgan en contra del uno o el otro, creo que es positivo que la gente que le
dio su confianza sean los primeros en reclamar, es síntoma de capacidad de
reacción.
Estamos ad
portas a elegir nuevos alcaldes y regidores. A los electores, elijan bien, no
hagan caso lo que digan los candidatos, miren sus actos, su trayectoria, en lo posible, que no tengan manchas o que no estén tan
percudidos. Cada tanto
eligen lacras indeseables, luego los arrepentimientos y todos lo tenemos que
sufrir. Y a los candidatos, no prometan más de lo debido, no
se trata de una competencia de promesas. Algunos están convencidos que la idea
es prometer más. Por último, si no tienen la capacidad de cumplir las
expectativas que ustedes mismos generan y la gente les cree, miren como
espejo las vergüenzas de Carlos Carhuapoma, de José Caqui o de Edgar Céspedes,
etc, y mejor vuelvan a sus casas. Aunque claro, algunos perdieron el
sentido de la vergüenza.