Imbécil ruega por votos - Desde la Torre

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martes, 1 de septiembre de 2026

Imbécil ruega por votos


Me encontraba en León Pampa, Jacas Grande. De eso hace ya aproximadamente dos años, justo por esas fechas en que los ahora candidatos correteaban en sus afiliaciones a partidos políticos. Eran de las primeras pintas electorales.

Ahora el energúmeno, el pegalón, pone la cara de buenito y ruega por votos - Imagen: IA

Por Yonel Rosales

Se me acerca un precandidato al distrito, me pide que le ayude con la gente. Como algunos saben, trabajo en un programa social. Obviamente le rechazo de plano. Insiste y me dice que, aunque sea con la familia, que le apoye. Pregunto, ¿con quién vas a la provincia? Con Imbécil, me dice. Contengo una risotada burlesca y las ganas de mandarlo por el tubo, como quien baja la palanca.

¿Pe, pe, pe, pero Yonel, no puedes decirle imbécil a una persona por el solo hecho que te golpeó? Mucho menos decirlo públicamente y por escrito. Un exalcalde se merece respeto. ¿Dónde queda su alta investidura? ¡Qué te pasa!

Su investidura se lo puede meter por donde quiera. Dicen por ahí, el respeto se gana. Te explico por qué es un imbécil. Un imbécil se distingue de un idiota. Un idiota actúa por desconocimiento, por ignorancia. Un imbécil actúa a sabiendas, actúa apropósito con mala intención, conoce la ley, pero le importa un pepino. ¿Qué tiene que ver con el ahora candidato? Bueno quien haya culminado, aunque sea la secundaria, sabe que todos tenemos derechos y vivimos en una sociedad democrática. Mínimamente habrá repasado algo de la constitución, aunque nos quede poco de ese aburrido documento en los sesos.

Pero Imbécil no solo acabó el colegio, es docente, ha dictado algunos años. Probablemente también golpeaba a sus alumnos, así como hizo con este periodista. Además, Imbécil tiene doble profesión, es abogado, se supone es más preparado. Artículo 2 de la constitución, inciso 4. “Toda persona tiene derecho: A las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social, sin previa autorización ni censura ni impedimento alguno, bajo las responsabilidades de ley.” Sorprende, es abogado y no sabe ni mierda de lo más básico de los derechos. Es otro Céspedes, pero más cuerdo o aparenta muy bien la cordura.

Que el susodicho sea profesor y abogado. Quizás el docente hasta ignore los derechos que nos ampara la constitución, porque hay prosores y prosores. ¿Pero que un abogado no sepa lo más básico de los derechos?, obviamente te hace imbécil. Entonces que un profesor, además de abogado, golpee a un periodista que solo ejerce su derecho constitucional, etc., cuando se supone sabe cómo proceder ante la presunta vulneración de sus derechos, te hace un imbécil. O ¿no?

El exalcalde que ahora ruega por apoyo, así son estos imbéciles, olvidan que el poder se acaba y quieren más poder y más poder. Mientras estemos en democracia, van a tener que suplicar por votos. La primera vez que me agredió fue luego de una sesión de regidores, yo entonces recién empezaba a hacer periodismo en Huamalíes, siempre jodido, creo más apasionado e incisivo esas veces, era un recién bajado, es decir, recién había dejado mi mundo de periodista. Cargaba mis hábitos frescos, se habrán dado cuenta, ahora publico menos. Vivía del periodismo y comía del periodismo, no como ahora, que solo lo hago por hobby, no gano dinero, a pesar del esfuerzo y recursos que demanda. Aprovecho para agradecer a varios seguidores que me yapean o me han entregado un presente personalmente, reconociendo mi labor, en todo caso esa es mi paga. Volví a mi tierra con ansias de volcar mi espíritu combativo contra los corruptos que me caracterizó en mis años de reportero. Como dijeron del diario La Primera cuando lo dirigía el maestro César Lévano, quizás exageraba al disparar a todo aquel que se mueva. En mi apasionamiento de joven casi todos eran sospechosos. Tanta ladronería en todas partes, no es para menos.    

En esas jornadas de perseguir diariamente las noticias he tenido ataques, sí, agresiones físicas de gente ordinaria, de ignorantes, por lo general. Recuerdo que nos cayó unas piedras y agua por cubrir una nota en un centro de abortos clandestinos. Otra agresión de una doña que intentaba evitar que tome fotos a su angelito detenido o insultos de gente intentando parar una publicación. Rajes del oficio. ¿Pero que un alcalde, una autoridad, te sorprenda con un sopapo de la nada? No me había pasado hasta que Imbécil me golpeó. Cuando hacía periodismo todos los días, las autoridades, por su investidura cuidaban su trato con la prensa. Salvo, una vez que me enviaron de comisión fuera de la ciudad, al intentar entrevistar a un alcalde que no daba la cara, este se mandó con una amenaza mientras lo grababa. Fue un escándalo y por su puesto mi directora dispuso que no salga más.

¿Pero qué puede pasar al interior de una municipalidad?, en un espacio público hay cierta seguridad. No, Imbécil está convencido que la municipalidad es su casa, su chacra y actúa como una bestia. Luego que me golpeó al terminar una sesión de regidores. Pasado algunos meses, sí, con cierto temor, volví a la municipalidad, buscando entrevistar a un funcionario. Dialogaba con uno de los gerentes, supongo un esbirro, un lame zuelas, fue a decirle a Imbécil que estaba yo en sus feudos. Vino todo prepotente y me sacó a rastras. Mis manos respondieron rápidamente y empecé a grabarlo en video. Ahí se ve a Imbécil intentado quitarme la cámara. Por supuesto que no lo solté. Terminé con algo de sangre en la boca y rasguños, producto de la agresión.

Lo lindo de la democracia, es que los elegidos para ser alcaldes o regidores, etc, aunque ellos sueñan que son reyezuelos, es que tienen su fecha de caducidad. Y vuelven a ser unos pobres sujetos que pierden el brillo en sus ojos. Tiempo después, cuando se acabó su gobierno, por casualidades de la vida, nos encontramos con Imbécil en la puerta de una municipalidad de Yarowilca, carecía de esa aura de poder. Imbécil estaba convencido que yo quería algo de él, daba entender que quería dinero. Si de dinero fácil se trata, jamás hubiese abandonado el periodismo, hubiese aceptado las propuestas de funcionarios y autoridades que temen a los periodistas críticos. Sé que hago mal al echarme flores: era uno de los reporteros incisivos y documentados, quizás próximo a llegar a la cima. Lo abandoné por añoranza a mi tierra y por más paga. Acá, en mi tierra o en tierras ajenas, no tengo nada contra nadie, probablemente sea solo un tonto idealista que creo que desde su espacio se puede hacer algo en favor de la justicia.   

Después que Imbécil, dizque profesor y abogado, me agredió dos veces en la municipalidad, ¿cómo se le ocurre al inocentón de las primeras líneas de esta anécdota pedirme apoyo a su causa? Le negué, respetuosamente.

Pero el otro día, conteniéndome la ira, tratando de ser respetuoso, largué a Imbécil cuando pintaba la pared de mi familia, ya este año, hace algunas semanas en Puños. A un inicio tenía previsto botarlo a palazos con mi familia. Pero a estos cavernícolas hay que enseñarles. Razones no me faltaban, estaba pintando una pared sin mi consentimiento. Poniendo su nombre para que por favor voten por Imbécil, en una pared de mi familia. Esa parte, donde Imbécil pide que me calme, les cuento otro día.

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